In Salud y Bienestar

¿Quién no ha tenido una mascota en su vida? ¿Recuerdas aquellos años de tu niñez donde ese pequeño amigo peludo te perseguía sin cansar? Ya sea en los buenos momentos o en aquellos cuando te inundaba la tristeza, ese pequeño amigo te mostraba su cariño con una mirada de amor. El perro ha estado con el hombre por miles de años, lo ha acompañado desde que él cazaba y recolectaba como nómada, siempre al pendiente de su amo. Actualmente, muchas personas han dejado de ver al perro como una mascota para convertirlo en más que ello. Por lo tanto, debemos concebir que esa mascota requiere algo más que alimento, amor y compañía. Las enfermedades infecciosas son un riesgo latente para ellos ya que varias de estas pueden causar lesiones persistentes y algunas otras incluso la muerte. Debido a esto, decidí escribir este artículo compartiendo mi experiencia como médico veterinario en una enfermedad muy grave, llamada Parvovirosis canina.

La Parvovirosis es una enfermedad altamente contagiosa y que en varios casos resulta mortal, esta es causada por un virus, el Parvovirus canino. Esta enfermedad afecta a todos los cánidos donde se incluyen los perros, sin importar raza o sexo; siendo los cachorros de entre 2 a 6 meses, no vacunados y no desparasitados los más susceptibles al contagio con el virus y en consecuencia la aparición de la enfermedad. A pesar de que los cachorros son altamente susceptibles a la infección, los perros adultos, al carecer de una vacunación efectiva pueden resultar infectados. Por lo que es sumamente importante mantener el esquema de vacunación actualizado, sin importar la edad de nuestra mascota.

¿Pero cómo podemos identificar si nuestro perro está presentando la enfermedad?

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